Florence Cassez. Francesa culpable. ¿O presunta culpable?
Cuando se tiene un sistema de justicia tan confiable cómo el que tenemos en México. Con casos que si no fueran trágicos resultarían cómicos. Un ejemplo: Desaparece Paulette, (Sí no se escribe así hay lo corrigen) Y la madre dice ante las cámaras, que su hija padece una enfermedad, que le impide bajarse sola de la cama. Así que, familiares, amigos, policías, e invitados. La buscaron en la casa, en el barrio, en toda la ciudad. Siete días después nos informan los “investigadores”, que fue encontrada muerta “En un rincón de la cama” Caray, sí la niña no podía bajarse sola de la cama. ¿Por qué a nadie se le ocurrió buscarla en la cama?
Hoy, en las pantallas cinematográficas. Presentan, "Presunto culpable" el caso de: Toño Zuñiga, a quien se sentencio a 20 años de cárcel y se le ratifico la condena, a pesar de pruebas contundentes de que él estaba en otro sitio, cuando se cometió el asesinato.
Con casos como estos, que ilustran el maravilloso sistema de justicia de nuestro país. ¿Valió la pena, la suspensión del año de México en Francia? ¿Vale la pena crear un conflicto internacional con Francia? ¿Por qué carajos no les dan a Florence Cassez?
¿Es que acaso la vamos a convertir en mártir y arruinar las relaciones entre nuestro país y Francia, por defender el honor de nuestro maravilloso sistema de justicia?
¿O es por los berrinches de dos presidentes? Uno "presunto culpable" de alcoholismo, Calderón. El otro, con pruebas televisadas a nivel mundial de la guarapeta que se puso.
Y hablando de jueces. Recordemos otro chiste de Quevedo.
Cuentan que en una ocasión, pasaba Quevedo por la calle de Toledo. Justo en el momento, en que una ronda de alguaciles detenía a una pareja, por tratar en el quicio de una puerta, de perpetrar la raza humana. Razón por la cual, se llevaron a Quevedo cómo testigo.
Cuando el juez, que se las daba de poeta, se entera de que su testigo en ni más ni menos que el famoso poeta, le dijo:
-Explicad señor Quevedo,
Sin ambages ni sonrojos,
Lo que vieron vuestros ojos,
En la calle de Toledo.
A lo que el poeta respondió.
A lo que el poeta respondió.
-Ahí estaban uno, y una,
Moviéndose con vaivén,
Cuatro blancas nalgas vi,
Dos ojos negros también.
-¡Carajo!- Exclamo el juez.
-No, carajo no vi ninguno,
Pero un par de huevos, sí.Subscribete a Política y otros chistes por Email es gratis
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