jueves, 3 de febrero de 2011

Política y otros chistes

Política y otros chistes
Un nuevo chiste del PRI, en boca de Manlio F. Beltrones. “El PRI está buscando la manera de bajar el IVA del 16 al 12%. Para favorecer a los pobres de México” Creo que lo que está buscando es conseguir los votos de los mexicanos dándonos otra vez “atole con el dedo”
El secretario de hacienda dice que: “Los aumentos en los energéticos no tienen porque desatar una escalada de precios”. A lo mejor tiene razón, porque como las ventas están por los suelos, los comerciantes tendrán que reducir sus utilidades o menos venden.
Lo cierto es que los políticos, sin importar los colores de su partido, cada año nos cobran más caros sus “servicios”  Los cuales incluyen la fabricación de leyes hacendarias que impiden que el país progrese y aumentos anuales en los productos y servicios que proporciona el estado.
Por esa razón los mexicanos productivos, cada día tienen menos y los zánganos que viven de nuestros impuestos cada día tienen más.
¿Qué deben hacer para que el país progrese?
Imagine usted que nuestros diputados, aprueban una ley hacendaria que reduce el ISR del 30 al 15% desapareciendo el IETU y el 2% a depósitos bancarios. Y eliminaran además la enorme tramitologia. En otras palabras, permitieran  que el país fuera competitivo con los países Asiáticos.
Si usted fuera empresario, y su principal comprador fueran los EEUU, estando en igualdad de condiciones. ¿Dónde instalaría su empresa, en Corea con océano de por medio, o junto a su comprador, en México?
Y si el único deducible fuera de seis salarios mínimos.
¿Qué porcentaje de mexicanos no pagaría ISR?  ¿Y cuantos grandes consorcios dejarían de adquirir empresas, que ya no podrían deducir?
Si el IVA fuera general del 10%, ¿No cree usted que se reactivaría la economía nacional? ¿Tiene idea de cuánto pagarían Bachoco y el resto de empresas que gozan régimen de excepción?
Si cree que esto funcionaria, pídaselo a su diputado, y si le parece un chiste, mejor lea el que sigue al menos es más divertido.
-Lo siento señor, pero no pueden entrar- Dijo cerrándoles el paso, el portero de aquel cabaret de postín.
-¿Y porque no hemos de poder entrar?- Pregunto enojado el rico ranchero que se hacía acompañar por dos bellas damas de la noche. -¿Acaso mi dinero no vale?
-Su dinero si vale, pero no puedo dejar pasar a las señoritas.
-¡A Cab..! Y por qué no han de pasar si vienen conmigo.
-Pues sí señor, pero, comprenda. Es que las señoritas… Son de reputación dudosa.
-¿Reputación dudosa? Reputación dudosa las que están adentro. ¡Estas son putas declaradas!- Remato el ranchero.

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