viernes, 4 de febrero de 2011

Polichistes ¿Y si los usaran inteligentemente?

¿Y si los usaran inteligentemente?
Por: Juan Mazondo A.

Cuando el Presidente Calderón extinguió Luz y Fuerza del centro, dio como razón principal, que la paraestatal le costaba al gobierno, y por lo mismo al pueblo de México. Cuarenta y dos mil millones de pesos de subsidio al año. Y agrego, esto es “casi tanto” como lo que se dedica al año para ayuda a la pobreza.
O sea que si juntamos ambos conceptos, en números redondos serian casi cien mil millones de pesos al año. Lo que dividido entre los 365 días del año, nos da: 270 millones diarios.
Y yo me pregunto. Con ese dinero cuantas empresas y microempresas podrían financiarse diariamente. No sería posible lanzar una campaña para que cada mexicano que presente un proyecto sustentable, y  en el cual incluya como socios a un grupo de mexicanos marginados, obtenga automáticamente un préstamo sin intereses y con el plazo que requiera para empezar a pagarlo. Siempre y cuando cuente con la aceptación y el compromiso de sus socios, de que se comprometen en el proyecto.
Cuantos pobres, podían dejar de serlo cada año si se les da la oportunidad de un trabajo digo, o mejor aun de ser dueños de un negocio propio. En lugar de convertirlos en limosneros.
Cuantos jóvenes que terminan la universidad y no consiguen trabajo. O personas que tienen conocimientos prácticos y se quedaron sin empleo. Podrían con un programa como este salir adelante en la vida al tiempo que ayudan a otros abandonar la pobreza.
Yo pienso que sí se lograra un programa como este, en los seis años de un gobierno se podría reducir la pobreza extrema en por lo menos un cincuenta por ciento. Siempre y cuando se encontrara la manera de impedir que dicho programa se burocratizara. 
Porque estoy convencido de que todos los mexicanos en conjunto, podemos aportar mucho mejores ideas, que las que pueden aportar un puñado de burócratas.
Y usted por favor, no se deje engañar. Como aquel señor que subió a la torre Latino Americana y ahí encontró a un niñito que estaba por lanzarse  desde el último piso a la calle del  Eje Central. Alarmado se acerca al niño y le dice:
-¡Niño, por favor retírate de ahí que te vas a caer!
-No señor, no me voy a caer, me voy a lanzar de aquí a la calle.
-Estás loco niño, te vas a matar.
-No señor, ya lo he hecho muchas veces y no me pasa nada.
-Eso no es posible, si te avientas te matas.
-No, mire, parece aquí junto a mí.
El señor se para junto al niño y este le dice.
-Usted se para aquí, se concentra bien y piensa, “No me va a pasar nada, no me va a pasar nada” Y se avienta,  y no le pasa nada.
-Tú estás loco niño, por mucho que te concentres, si te avientas te matas.
-No, solo tiene que perder el miedo y concentrarse bien, fíjese- El niño se concentra y dice. –No me va a pasar nada, no me va a pasar nada- Y se avienta.
El señor se asoma y ve que el niño cae paradito junto a la puerta de la torre.
Entonces el niño le grita al señor.
-¡Órale señor aviéntese!
-¿Pero no me pasa nada niño?
-Usted nomas concéntrese bien y láncese sin miedo, y no le pasa nada.
El señor piensa, si el niño pudo, pues yo también puedo. Así que se para en la orilla y se concentra bien “No me va a pasar nada, no me va a pasar nada” Y se lanza. Cuando llega al suelo el golpe es tan duro que queda desparramado en el piso. Rato después llega la cruz roja y casi lo tienen que recoger con pala. Cuando la ambulancia se va. Al niño le comienzan a salir unas alitas y se dice a sí mismo.
-No cabe duda,  que pá ser un angelito, son un hijo de la fregada.

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